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  • Dra Marialejandra Mabulli Hernandez

Nutrición como complemento en el Abordaje de Enfermedades Neurodegenerativas


Enfermedades Neurodegenerativas

Cuando hablamos de enfermedades neurodegenerativas, nos referimos a todas aquellas dolencias que afectan principalmente a las neuronas del sistema nervioso central (cerebro y/o medula espinal). Estas afecciones son muy debilitantes y producen degeneración progresiva y la muerte de las neuronas. Esto puede generar según la zona afectada problemas del movimiento y el funcionamiento mental.


De estas entre las más frecuentes se encuentran el Alzheimer con el 60 a 70% de los casos y responsable de la mayoría de los casos de demencia, seguido de la enfermedad vascular cerebral, El Parkinson, Esclerosis múltiple, Enfermedad de Huntington, entre otras. Hoy en día se desconocen las causas, aunque se han descrito algunos factores genéticos, inflamatorios o ambientales que podrían estar relacionados con alguna de estas enfermedades. Sin embargo, el principal factor de riesgo para desarrollar estas enfermedades es el incremento de la edad, por lo que se espera que la prevalencia de estas enfermedades crezca en el futuro próximo y se estima que ya son millones las personas afectadas en todo el mundo. No obstante, también existen variantes de inicio temprano en todas las enfermedades neurodegenerativas.


Analizando un enfoque integral

Debido a que en su mayoría se desconocen las causas con precisión, esto ha limitado el tratamiento o encontrar una cura especifica de las mismas. Sin embargo, se ha encontrado una alta incidencia entre estas afecciones y dietas ricas en gluten y lácteos, valores de homocisteína elevados en sangre (un aminoácido que se relaciona con mayor riesgo de enfermedad vascular y que normalmente debe ser metabolizado por vitaminas del complejo B), niveles bajos de vitamina B12, oxidación de lípidos (grasas aumentadas y presencia de péptidos procedentes de una disbiosis intestinal.



Del mismo modo existe un desbalance entre hormonas y neurotransmisores (no, se conoce cual se afecta primero, pero si se sabe que los sistemas endocrino, inmune y nervioso se comunican en forma bidireccional y son interdependientes unos de otros en la regulación de las funciones orgánicas y del metabolismo. De esto se derivan dos razonamientos interesantes:


1. Necesitamos una correcta ingesta de proteínas de alto valor biológico, grasas saludables, vitaminas y minerales para obtener los compuestos necesarios en la producción adecuada de las hormonas y neurotransmisores.

2. Necesitamos un intestino saludable que permita la adecuada absorción de estos compuestos desde los alimentos.


Relación Intestino Cerebro

Hoy se conoce, debido a diversas investigaciones, tales como señala Michael Gershon, investigador de la Universidad de Columbia, como es justo en el intestino donde se encuentran unos 100 millones de neuronas (mas o menos la misma cantidad que contiene la medula espinal). También el 70% de las células sistema inmunológico, por lo tanto, lo que afecte el sistema digestivo tiene un impacto sobre estos sistemas, entre ellos una relación en pro o reducción de una neuro inflamación que es el fenómeno fisiopatológico común de estas afecciones.


Adicionalmente, en el intestino contamos una serie de microorganismos, definidos como microbiota intestinal con un peso de hasta 2.7Kg, que participa en la síntesis de nutrientes, hormonas y neurotransmisores como la serotonina y dopamina (los cuales también encontramos alterados en las patologías neurodegenerativas).


Abordaje Integrativo en las Enfermedades Neurodegenerativas

Conocer los diferentes aspectos de la neuroinflamación permitirá entender con mayor claridad a las enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer y de Parkinson y su vinculación con el síndrome metabólico y el envejecimiento.

Esta visión, permite incluir aspectos importantes en cuanto a nutrición y cambios en nuestro estilo de vida como complementos en el abordaje de afecciones del sistema nervioso, cada vez con mejores resultados, tales como:



  • · Adaptación de una dieta antiinflamatoria, según la patología y al paciente.

  • ·Incluir suplementos con vitaminas u otros compuestos nutricionales, para garantizar un aporte adecuado de nutrientes.

  • · Mantener una microbiota intestinal saludable

  • · Tratar la disbiosis y permeabilidad intestinal

  • · Mantener hábitos de vida más saludable

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