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  • Dra. Naylu Martinez

Alcoholismo en Cuarentena: Una práctica incomoda de hablar para muchos.

Un articulo publicado en mayo de este año, por la Universidad de Buenos Aires, revela que La crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19 ha impactado en múltiples ámbitos de nuestras vidas. También las medidas para mitigar sus consecuencias han tenido efectos en nuestros hábitos.

Los investigadores referían que “La intuición inicial qué motivó la realización de la encuesta fue que el aislamiento social, preventivo y obligatorio estaba teniendo un impacto relevante en los patrones de consumo de alcohol. “ Las charlas con amistades y familiares, los memes qué circulaban en grupos de WhatsApp y las publicaciones en redes sociales eran indicios de que algo relevante podía estar ocurriendo. Estas expresiones públicas sobre el aumento del consumo de alcohol, en general, no suscitaban censura social, sino más bien cierta complicidad por lo extendido de la práctica. Muchas veces a través del humor, el consumo de alcohol era presentado como una forma de sobrellevar la angustia por la pandemia o el hastío por el encierro.





En múltiples aspectos, las respuestas a la encuesta realizada confirmaron la hipótesis inicial de los investigadores. Los resultados muestran numerosos y diversos cambios en el consumo de bebidas alcohólicas, al menos para un porcentaje significativo de la población alcanzada por este estudio. Precisamente por los sesgos de la muestra que explicitamos en la introducción (población mayoritariamente femenina y con un alto nivel de educación formal en su gran mayoría), este revelamiento nos permitió dar cuenta de los consumos de bebidas alcohólicas en un grupo poblacional en el que el tema no ha sido muy estudiado.

Según dicho estudio , en Argentina , Casi la mitad de las personas encuestadas declaraba haber aumentado el volumen de bebidas alcohólicas consumidas en la cuarentena. Se trata del 45%, frente a sólo un 21% que declara haberlo reducido.

La frecuencia del consumo también se modificó. Por un lado, se redujo muy sensiblemente la proporción de quienes toman alcohol únicamente durante los fines de semana. En contraposición, durante la cuarentena crecieron los dos polos de la frecuencia de consumo: se duplicó el número de quienes no toman bebidas alcohólicas y se triplicó la cantidad de personas que toma todos los días. Estos datos muestran cierta indiferenciación entre días hábiles y fines de semana en lo que respecta a consumir (o no consumir) bebidas alcohólicas.

Durante la cuarentena se incorporó el consumo de bebidas alcohólicas a nuevas situaciones de la vida cotidiana. Entre quienes consumieron, casi un 20% comenzó a tomar alcohol durante la cena y cerca de un 15% mientras lee o escucha música o mira televisión.

Por otro lado, quienes consumieron alcohol durante la cuarentena dieron cuenta del aumento en ciertas bebidas, especialmente el vino (el 40% de estas personas aumentó el volumen consumido) y la cerveza (25% de los casos).


Entre las razones para tomar más alcohol, prevalecen las que suponen una desorganización del tiempo (42.2% porque tienen más tiempo libre y 29.4% por la falta de una rutina estable) y la afectación emocional provocada por la cuarentena (33.6%). Quienes afirmaron estar consumiendo menos alcohol durante la cuarentena, señalaron mayoritariamente la falta de salidas o eventos sociales (70%).

Pese a estos cambios en los patrones de consumo, resulta significativo que 9 de cada 10 personas que declaran haber tomado más durante la cuarentena no crean que esto afecte su salud, sus vínculos (familiares, de amistades y de pareja) o su trabajo. Es decir, no consideran su consumo problemático para alguna dimensión relevante de sus vidas.

Queríamos concluir con este dato, porque resulta consistente con las reacciones que observamos ante la propuesta de la encuesta. No sólo hubo una amplia aceptación a responder y circular la encuesta, sin prácticamente registrar resistencias o cuestionamientos a la misma, sino que también habilitó (en redes sociales y grupos de WhatsApp) conversaciones abiertas sobre cuánto alcohol se estaba consumiendo y la circulación de chistes y memes al respecto. Y es que como hemos descrito en otros foros , debo recordarte a ti lector que me sigues , que él tomar alcohol no es una práctica condenable o adictiva, siempre y cuando sepamos controlar la cantidad de alcohol, y la periodicidad del hábito. Es decir , hay personas que entienden que tomar “1 o 2 cervezas nada mas” No hace daño, pero ese hábito o esa practica la realizan todos los días y no pueden dejar de parar, entonces nos cuestionamos es o no es un alcohólico???


Recordemos que hay alertas que se deben tener en cuenta:

  1. Un aumento muy grande en la cantidad de alcohol que se consume.

  2. Amigos y familiares que comienzan a preocuparse.

  3. Cambios en los patrones de sueño: se duerme más o menos de lo habitual.

  4. Cuando beber comienza a interferir con la vida cotidiana.





Algunas de causas para que se hayan disparado las cifras de consumo de alcohol son:

  1. el aumento de la ansiedad y de la preocupación por lo que está ocurriendo. Se recurre al alcohol, sin ocupar otros mecanismos que serían más efectivos para controlar esa ansiedad y hay más riesgo de desarrollar un consumo problemático. “El beber alcohol es más riesgoso cuando se utiliza para modificar un estado emocional que, por ejemplo, cuando se bebe en una celebración o en alguna circunstancia social. Si es para modificar sentimientos de malestar, en si es más riesgoso”, Es por ello que siempre se recomienda la psicoterapia, para trabajar estabilidad emocional, sucesos tristes del pasado, y toda la “tierrita que subconscientemente escondemos debajo de la alfombra.”

El estrés esta relacionado en recaídas en personas con dependencia al alcohol. En el cerebro, explica según un experto en Salud Mental, se activa el núcleo central de la amígdala que se conecta con la hipófisis, y se las glándulas suprarrenales liberan noradrenalina y corticoides. “En modelos animales de dependencia de alcohol una forma de hacerlos recaer es estresándolos”, explica. Y el alcohol actúa como un estimulante al dar un golpe de dopamina, que alivia la ansiedad y el estrés.





Para concluir Es importante establecer que el alcoholismo o cualquier adicción a alguna sustancia se da como un proceso de canalizar una emoción negativa. Si me siento mal por algo, quiero desconectarme, y voy a usar esa sustancia, que en este caso es el alcohol. Resulta lógico pensar que, en medio de huracanes o emergencias, incertidumbres laborales, algunas personas consuman más para no pensar en esas consecuencias que trae la emergencia a largo plazo, como que me quedé sin trabajo, que cómo voy a pagar las deudas, qué va a pasar con nosotros… puede ser un mecanismo para desconectarse”, sin embargo el llamado y la recomendación principal desde este Blog siempre será acuda a un especialista, converse, busque hacer psicoterapia, con su profesional de confianza.

Un abrazo, feliz weekend , nos vemos en terapia!

Fuentes:

  1. https://www.issup.net/files/2020-06/Estudio-alcohol-en-cuarentena%20G.GERMANI.pdf




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